PERFIL DE UN LIBRERO UNIVERSAL
Don Jorge hurgaba entre sus tesoros biliográficos y recurría a sus amigos para tratar de encontrar el libro que necesitaba el académico, investigador, bibliófilo consentido. Y si al fin lo tenía en sus manos, llamaba de inmediato al afortunado para que se presentara en su librería. Era con el cariño de un amigo que salía a su encuentro para mostrarle su valioso hallazgo. Usaba ese lenguaje único, ese agradable trato que resulta indescriptible. Y ese acontecimiento en la vida de ambos, librero y cliente de culto refinamiento era la rara combinación de dignidad y hondo agrado. Estaban convencidos que pertenecían a la noble raza, cofradía secreta que compartían el gusto enorme de contribuir al enriquecimiento espiritual de la nación y del mundo.





Comentarios
Publicar un comentario